Hay un grupo numeroso de profesionales brasileros (hombres en su mayoría) que desde hace 2 años, vienen dos veces al año, durante 15 días, a hacer unos cursos en una prestigiosa universidad de la ciudad...
En general, y hasta ese entonces, mis experiencias con los habitantes del vecino país, habían sido en su país, es decir, como visitante, y en honor a la verdad, debo decir que siempre me cayeron bien... Como anfitriones, son siempre muy cálidos, amenos y divertidos. Tan es así, que adoro vacacionar en Brasil y espero poder hacerlo este verano... Parecen inmersos en una fiesta constante... Hablan fuerte, rien a carcajadas, "filtrean" -léase "intentan seducir"- con cuanta mujer se les cruza -ni siquiera importa si es linda, ellos arremeten con lo que se les cruce- gesticulan de manera exagerada, y no importa en que circunstancia se encuentren, mantienen su íncansable espíritu festivo...
Ahora bien, cuando uno está de vacaciones, todo ese cóctel, resulta de lo más atractivo...Sin embargo, cuando ese espíritu se te presenta multiplicado por 50 y el anfitrión es uno, puedo asegurar que al cabo de 3 días, se hace insoportable...Es por eso que cuando se acerca la fecha, nos vamos preparando psicológicamente...
Realmente, juntos y en "tu casa" -en este caso, en el hotel- son PLAGA, y más teniendo en cuenta que sus sucesivas y extensas visitas potencian sus actitudes en virtud de la confianza de sentirse "viejos conocidos"...
Estimo que el hecho de que ya van 5 veces que vienen, es lo que los hace sentir como si estuvieran en casa y tomarse todo tipo de atribuciones que nada tienen que ver con la vida de un huésped de hotel... Tal es así, que durante los días de estadía, organizan tremendas "peñas" en el lobby en invierno o en la piscina en verano, hasta altas horas de la noche con guitarra, cervezas y la caipirinha que ellos mismos se encargan de preparar con los productos que traen del supermercado...Es tan notable el contraste de las bolsitas del super esparcidas entre los finos muebles del lobby, como lo es el del comportamiento del 99% de nuestros huéspedes habituales -ejecutivos, funcionarios de gobierno y hombres de negocios- con el de ellos...
Tan relajados y como en casa se han sentido esta vez, que una noche, muy contentos llegaron unos cuantos a sentarse al restaurante casi lleno -con prestigio en la ciudad y muy fino- con una pila de cajas de pizza de delivery, y bolsas de supermercado con bebidas de todo tipo, y ante la mirada absorta de los camareros y del resto de los comensales, comenzaron a agrupar algunas mesas -finamente dispuestas con platos de sitio, etc- y a tomar las copas y utencillos de las mesas desocupadas para hacerse una panzada con sus pizzas...Como era de esperar, los camareros los invitaron a retirarse, situación a la que opusieron una ofuscada resistencia, hasta que finalmente, entre gritos e insultos inentendibles, depusieron su actitud y trasladaron su pic-nic al lobby, llevándose consigo todos los utensillos necesarios para su improvisada cena...
Si, tan como en su casa se sintieron esta vez, que habiendo solicitado algunos estar en el mismo piso, pudimos obervar por las cámaras de seguridad que tenian "tomados" comunitariamente los pisos y se paseaban de habitación en habitación, con cambios y todo, en ropa interior o apenas envueltos con una toalla, y hasta armaron una pequeña sala de juegos en uno de los pasillos, donde se congregaban algunas noches a jugar a las cartas...
Mientras tanto, sin poder hecharlos, nosotros vamos marcando nuevas pautas a futuro para contenerlos la próxima vez, haciendo hornor a nuestro slogan... "..........., calidez local"...
En general, y hasta ese entonces, mis experiencias con los habitantes del vecino país, habían sido en su país, es decir, como visitante, y en honor a la verdad, debo decir que siempre me cayeron bien... Como anfitriones, son siempre muy cálidos, amenos y divertidos. Tan es así, que adoro vacacionar en Brasil y espero poder hacerlo este verano... Parecen inmersos en una fiesta constante... Hablan fuerte, rien a carcajadas, "filtrean" -léase "intentan seducir"- con cuanta mujer se les cruza -ni siquiera importa si es linda, ellos arremeten con lo que se les cruce- gesticulan de manera exagerada, y no importa en que circunstancia se encuentren, mantienen su íncansable espíritu festivo...
Ahora bien, cuando uno está de vacaciones, todo ese cóctel, resulta de lo más atractivo...Sin embargo, cuando ese espíritu se te presenta multiplicado por 50 y el anfitrión es uno, puedo asegurar que al cabo de 3 días, se hace insoportable...Es por eso que cuando se acerca la fecha, nos vamos preparando psicológicamente...
Realmente, juntos y en "tu casa" -en este caso, en el hotel- son PLAGA, y más teniendo en cuenta que sus sucesivas y extensas visitas potencian sus actitudes en virtud de la confianza de sentirse "viejos conocidos"...
Estimo que el hecho de que ya van 5 veces que vienen, es lo que los hace sentir como si estuvieran en casa y tomarse todo tipo de atribuciones que nada tienen que ver con la vida de un huésped de hotel... Tal es así, que durante los días de estadía, organizan tremendas "peñas" en el lobby en invierno o en la piscina en verano, hasta altas horas de la noche con guitarra, cervezas y la caipirinha que ellos mismos se encargan de preparar con los productos que traen del supermercado...Es tan notable el contraste de las bolsitas del super esparcidas entre los finos muebles del lobby, como lo es el del comportamiento del 99% de nuestros huéspedes habituales -ejecutivos, funcionarios de gobierno y hombres de negocios- con el de ellos...
Tan relajados y como en casa se han sentido esta vez, que una noche, muy contentos llegaron unos cuantos a sentarse al restaurante casi lleno -con prestigio en la ciudad y muy fino- con una pila de cajas de pizza de delivery, y bolsas de supermercado con bebidas de todo tipo, y ante la mirada absorta de los camareros y del resto de los comensales, comenzaron a agrupar algunas mesas -finamente dispuestas con platos de sitio, etc- y a tomar las copas y utencillos de las mesas desocupadas para hacerse una panzada con sus pizzas...Como era de esperar, los camareros los invitaron a retirarse, situación a la que opusieron una ofuscada resistencia, hasta que finalmente, entre gritos e insultos inentendibles, depusieron su actitud y trasladaron su pic-nic al lobby, llevándose consigo todos los utensillos necesarios para su improvisada cena...
Si, tan como en su casa se sintieron esta vez, que habiendo solicitado algunos estar en el mismo piso, pudimos obervar por las cámaras de seguridad que tenian "tomados" comunitariamente los pisos y se paseaban de habitación en habitación, con cambios y todo, en ropa interior o apenas envueltos con una toalla, y hasta armaron una pequeña sala de juegos en uno de los pasillos, donde se congregaban algunas noches a jugar a las cartas...
Mientras tanto, sin poder hecharlos, nosotros vamos marcando nuevas pautas a futuro para contenerlos la próxima vez, haciendo hornor a nuestro slogan... "..........., calidez local"...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario