martes, 27 de febrero de 2007

Colonia de Vacaciones 4*...

La viveza criolla, no se toma vacaciones, en todo caso, se adapta a ellas…

Se sabe que las mujeres de hoy, nos hemos sometido a nosotras mismas, primero por mandato familiar y luego por el mandato social, a grandes exigencias, sobre todo si además de profesionales exitosas, queremos ser madres –no es mi caso, que sólo soy una profesional camino al éxito y sin hijos-….

Este sí es el caso de una de estas abnegadas mujeres, madre además, que en ocasión de tener que asistir a una especie de convención/seminario de capacitación de una conocida multinacional de venta de productos dietarios a desarrollarse en el hotel durante todo un fin de semana, se enteró que en su casa, nadie cuidaría a su pequeño bástago… Fue entonces, que en su convicción de FUTURA EMPRESARIA EXITOSA y SIN LIMITES, decidió asistir de todas formas a las arduas jornadas de trabajo, acompañada por su hijo…

Así fue que durante todo el primer día, se vio a un niño de unos 8 años deambular sin rumbo por todas las áreas comunes del hotel… Corridas por las escaleras, paseos en ascensor, carreras por el foyer, largas sesiones de juegos on-line en el business center y horas de ocio recostado en los sillones del lobby mirando el techo, parecían ser parte del plan de actividades de verano impuesto por su madre FEEySL*.

Atento a sus movimiento, y habiendo verificado que no se trataba de un huésped, uno de los conserjes comenzó a hacer un seguimiento del precoz visitante, hasta que logro coincidir con él y con quién resultaría ser su madre, en el ascensor. En tales circunstancias, escuchó lo que sigue:
Niño NN – Mamá, sabías que en el hotel hay una piscina?
Madre FEEySL - No, dónde?
Niño NN: - En el piso 1X… Vamos a verla?
Madre FEEySL: Bueno!

En ese momento, no pudo menos que intervenir el joven conserje para aclararles que no era posible que visitaran la piscina porque dicha área era de uso exclusivo para huéspedes, a lo que madre e hijo, lanzándose una mirada de pícara complicidad, descendieron del ascensor para retirarse ya del hotel…

De más esta decir, que al día siguiente, nadie vio la figura errante del niño en cuestión deambulando por el hotel, sino hasta muy entrada la tarde, cuando habiendo terminado la convención, lo vieron retirarse de la mano de su madre, con el cabello y el short de baño aún húmedos, la piel plena de una tarde de sol, y una mochila al hombro, con todo lo necesario para disfrutar de una improvisada “Colonia de Vacaciones 4*…
*FEEySL: Futura Empresaria Exitosa y Sin Límites

lunes, 26 de febrero de 2007

No es fácil ...


No es fácil empezar un nuevo trabajo, eso está claro... Pero tampoco es fácil, aceptar un nuevo compañero, y mucho menos, si este estará afectado a las mismas tareas que uno, y será quien en breve, te reemplazará en tu licencia por maternidad...
Eso, pude entenderlo hace tiempo y por eso entendí en aquel momento a aquella persona para la cual, yo era LA NUEVA COMPAÑERA DE TRABAJO...
Carácter difícil, además, el de la chica en cuestión, contemporánea en edad y experiencia, pero con un mes de antigüedad en el puesto -ah, el hotel tenía 2 meses desde su apertura, cuando me incorporé- ...
Ejecutiva de cuentas, departamento de márketing, sin experiencia previa en el rubro -mucha si, en un rubro emparentado- así llegué a mi segundo día de trabajo... Apenas había recorrido el hotel, y por lo tanto, no sabía conducirme con exactitud dentro de él...
Un tanto asustada, pero segura de mí, observaba todo lo que podía. Aún no tenía un escritorio asignado y apenas podía situarme en tiempo y espacio... Mientras intentaba ponerme al tanto de las tarifas, políticas de comercialización, etc etc etc etc, mantenía una charla afable con mi otro compañero de tareas -hoy mi jefe, un divino- ...
Como si tanta armonía molestara, la joven en cuestión, cuya panza de 7 meses no hacía ver más dulce, atiende el teléfono y luego de un frío OK, me mira y dice:- Abajo hay una persona que viene a averiguar por un evento empresarial para 100 personas... Lo atendés?... Agarrándose de la silla para no caerse, mi compañero intento salir en mi auxilio alistándose para ir él, balbuceando un "voy yo", cuando, blanca, pero sin que se me mueva un pelo, le dije: -Bueno! -no soy de achicarme ni a palos- a lo que salí temblando de la oficina, al punto de no saber cómo llegué hasta el lobby...
De más está decir, que mostre los salones como pude, y al parecer mis explicaciones y argumentos de venta no fueron muy convincentes, porque el señor nunca más volvió, y creo que tampoco lo hizo nadie de su empresa... Eso sí, guardo con cariño su tarjeta y recuerdo con placer, la cara de la yegua, cuando volví airosa de semejante prueba...
En fin... Hoy, pasados algunos años ella ya no está y por ahora, yo sigo guardando tarjetas personales de gente que siempre vuelve...