Tengo una manera de hablar, llena de matices, especialmente cuando lo hago por teléfono… Es decir, no puedo hacerlo de manera neutral, sin exclamaciones o cambios de tono de acuerdo a las circunstancias – estimo que por eso que muchos se sienten seducidos por mi voz, je - …
Es por ello que, debido a que hoy por hoy, la mayor parte de las comunicaciones en mi trabajo, son por vía escrita, traslade esos cambios de tono, exclamaciones y demás expresiones, a la escritura, utilizando para tal fin, las mayúsculas, las palabras en negrita, los puntos suspensivos, etc para marcar aquello a lo que quiero dar énfasis, las pausas, y demás…
Pero, no todos somos así… Y entiendo, porque me pasa, que la palabra escrita, a veces parece tener más fuerza que la que se dice… Por ejemplo, decenas de veces al día, puteo… Pero me cuesta horrores, putear por Chat y mucho más, leer insultos o malas palabras…
La cuestión es que, muy contenta andaba yo por la vida, escribiendo y contestando e-mails, abusando felizmente de los recursos gramaticales y de edición, en un derroche frenético de expresiones escritas…
Pero un día, tuve la mala fortuna de cruzarme con una descerebrada... Una neutra obtusa, corta y muy pelotuda, que tomó el énfasis con el que le aclaraba una situación por escrito, con una forma AGRESIVA de contestarle….
Repuesta a duras penas después de leer varias veces el e-mail donde exponía su malestar y ofensa por mi “maltrato”, y releer el mío, incluso en voz alta para darle la entonación adecuada, pasó lo que para otros, sería lo peor…. La tarada, encargada de las reservas hoteleras de una empresa, llamó solicitando hablar con mi superior….
Mi superior, que ahora oficia de Gerente Comercial, y con quien nos une una fraterna amistad, producto de haber pasado juntos un sin fin de adversidades dentro del establecimiento hotelero en el que nos desarrollamos laboralmente -que hicieron que nos apoyáramos mutuamente para poder sobrevivir hasta ahora- sólo atino a mirarme, y al cabo de la tercer palabra, yo sabía con quién y de qué hablaban….
Me quedé calladita, escuchando con atención todo lo que él le decía, y sin bien, no me defendió abiertamente –no lo culpé ni me fastidié porque conozco sus estrategias- dejó que la imbécil, que seguramente había tenido una mala noche, hiciera catarsis a costa mía… En fín, él, para ganarse la confianza de esta infelíz y que la cosa no pasara a mayores, le pidió que le reenviara mi e-mail y aceptó considerar el pedido de ella de que le cambiaran el Ejecutivo de cuentas…
Obviamente, concluida la charla telefónica, puteadas de por medio, empezamos a hablar, y le aclaré cómo eran las cosas… Le leí mi e-mail con la expresión que yo había querido darle y me dijo que estaba perfecto, que no era para nada agresivo. Sin embargo, cuando finalmente la estúpida en cuestión se lo envió, luego de leerlo él y analizarlo objetivamente un rato, determinó que algunas palabras estratégicamente escritas con mayúsculas, parecían darle al mensaje, un tono que podía ser tomado como un tanto agresivo…. PLOP!
Aceptando la limitación de esta poco favorecida intelectualmente, y siguiendo la sugerencia de mi “superior” – que no quería saber nada con tener que volver a atenderla, porque notaba que era una desequilibrada- , respiré hondo y tomé el teléfono segura de mi poder de seducción y mi espíritu conciliador, para ofrecerle una disculpa, confiada en que tal gesto de mi parte, depondría la actitud de la supuesta ofendida… Pero he aquí, que la tipa era tan pero tan naba, que me hizo una escena! Le pedí disculpas, le dije que en ningún momento había querido molestarla y que me sentía avergonzada por la forma en que le había contestado y que jamás había sido mi intención ofenderla y bla bla bla… Ni yo podía creer lo que le estaba diciendo…Y la obtusa, lejos de relajarse e intentar conciliar y aclarar las cosas, usando la situación para ponerla a su favor a futuro, me habló como una novia que enganchó al candidato en una falta… Por último, cuando la cosa ya me resultaba subrealista, a mi propuesta de que me diera la posibilidad de subsanar mi “tremenda falta” con una atención preferencial de ahora en más, concluyo con un: “ – No sé, lo voy a pensar” …
De más está aclarar, lo mal que me dejó la sucesión de hechos desafortunados… Me parecía todo una locura!! Que una enfermita mal interpretara mi “pintoresca” forma de escribir, y encima no cediera una disculpa que yo había aceptado ofrecer sin convicción, me pareció realmente de una falta de don de gente fenomenal… La odié…
Cuando le conté a mi “superior”, que me conoce y sabe lo que fue para mí, y creo que para cualquiera tomar el teléfono y pedir disculpas aún sin que lo creyera justo, y que del otro lado no haya ni un mínimo de gentileza para aceptarlas, se puso más loco y malo que yo, así que juró hacer justicia…
La cosa es que la “perra”, muy contenta ahora le solicita a él sus reservas, y entre ambos, nos encargamos de que los ejecutivos de su empresa, paguen la tarifa más alta disponible para la fecha solicitada… Pequeña y deliciosa revancha…
En fin, si trabajas en una empresa, nunca hieras el orgullo de los ejecutivos de cuentas de un hotel, si de conseguir buenas tarifas y condiciones se trata…
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